Historia de la Iglesia Mormona en La Plata - Tato Lencina
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BOSQUEJO AUTOBIOGRÁFICO
DE ISRAEL DIMAS (TATO) LENCINA

[Fotos de la Familia Lencina]

[Sobre la Familia Biébersdorf]

Edith y Tato
Foto de bodas de Edith Biébersdorf y Tato Lencina
Mi nombre y sobrenombre. Mi vida cuando chico. Mi vida cuando conocí la Iglesia, y cómo la conocí. Lo que ocurrió en Mar del Plata allá por el año 1939. Bautismo: 16 de octubre de 1943. Conocí a los misioneros: Abril de 1939. Después, [conocí] a Rodolfo Saltalamacchia.

Nacido el 7 de marzo de 1914 en Magdalena, P[rovin]cia de Buenos Aires.

[Luego nos mudamos] a la P[rovin]cia de Córdoba, Estancia El Bagual; después a [la Estancia] La Paz.

[Mudanza a La Plata:]Año [19]27: Viajamos [...] el día 5 [de enero] y llegamos el día 6 a La Plata.

Primeros trabajos: Haciendo cajas de fósforos, calle 41 y 15.

Año 1930: Entré de cadete en la farmacia Abella, diag[onal] 74 esq[uina] 61.

Trabajé de retocador de retratos al pastel. Alternado entre esto, trabajé en Buenos Aires.

En el año 1939 fui por tres meses a Mar del Plata de fotógrafo y ahí recibí la linda noticia de mi madre [de que la familia estaba recibiendo la visita de los misioneros mormones], estando yo en La Rambla. Así es que cuando llegué a casa comencé de nuevo en el caballete pintando retratos, y así me conocieron los misioneros. Desde ese momento no me separé más de la Iglesia. Esto fue aproximadamente a principios de abril de 1940.

La casa de la Iglesia estaba en calle 22 esq[uina] 67, frente al almacén de Salvioli. Después [nos mudamos] a la calle 63 N° 1169, 18 y 19.

Estando en la Convención en Tres Arroyos , llegó la noticia de la compra del local [donde] hoy está la capilla, 53 N° 764.

Durante la demolición nos mudamos a la calle 15, 45 y 46, y aproximadamente a los dos años volvimos a la nueva capilla. [Mis hijos] Norberto y Claudio fueron bautizados aquí.

En la P[rovin]cia de Córdoba hice trabajos propios del campo [y] cuidé caballos de carrera. Desde los ocho hasta los doce años y dos meses [trabajé ] de boyero. También [me tocó] juntar maíz. Dormí algunas noches en pleno campo, sobre el recado. Fui muy “de a caballo.”

Trabajos: Pensión, farmacia, peluquería, venta, cadete [de] casa de modas, almacén, carnicería, flores, diarios, lechero, vendí crucifijos, changador en la feria, peón de cuadrillas, lavado de autos, pintor de autos (cuyo oficio pasé 30 años en el gobierno), [y] fotógrafo. Además pinté heladeras a domicilio, vendía bicicleta[s], letrerista. También siempre me gustó el dibujo y la pintura. Como guarda de ómnibus en una línea con N° 5 de La Plata a Berisso, allá por el año [19]40. También vender flores en el cementerio, repartir viandas en casas de familia. En una pequeña fábri[c]a hacía repisas. Tres meses trabajé en una hilandería en Bernal., “La Bernalesa.” Cuando vendía diarios, recuerdo participar en una huelga contra el diario El Día porque no nos quería aumentar ½ centavo por diario. En el año [19]48 ingresé a gobierno, pero anterior a todo esto estuve trabajando en cuadrillas de [la Dirección de] Vialidad por espacio de nueve meses alternados. Retocador de positivos al pastel. Hice de grupí con un rematador. Vigilancia en el Hospital San Martín. Changador en las ferias francas.

Esto en La Plata.

Conocimos desde las 5 h[ora]s[?] cuando cayó ceniza. Amaneció todo blanco.

En Córdoba: La nieve después de cinco días y noches de lluvia y frío, y después cuando asomó el sol, ver la cantidad de animales muertos, cómo la[s] variedades de pajarito apiñado en cuevas (muertos).

Épocas de mangas de langostas: Primero [viene] la voladora, [por] varios días [mantiene] el cielo o el sol seminublad[os] por la gran cantidad [...]. Venían del noroeste en dirección al su[d]este [...]. Junto a esto, [realizaban] el desove, y además [recuerdo] el olor, aunque no desagradable. Y terminado todo esto, venía lo peor, sí, la langosta saltona, que ésa sí hacía daño, porque arrasaba con todo... sembrado, o pasto que encontraba, contra el suelo, y además llegaba cuando el maíz ya estaba formando el choclo. Recuerdo el enorme trabajo para la gente, porque tenían que poner barreras, rodeando todo[s] los campos sembrados, que eran kilómetros. De cómo eran esas barreras, lo explicaré en pocas palabras: Recuerdo chapas de zinc, de un metro de largo por 60 [centímetros] de alto, envuelta[s] en forma de canuto, y aparte varillas de hierro de 12 m[ilí]m[etros] de espesor [por] 80 de largo, con un gancho en uno de sus extremos y en el otro una punta, como la del lápiz. Así se clavaban en la tierra. Recuerdo que muchas personas se quemaban con los matafuegos que usaban para combatir a estos tremendos destructores. Cuando avanza, se puede apreciar claramente como si fuesen unos enormes manchones de color verde opaco que se mueven, y mientras [dura] este fenómeno, van marchando siempre adelante. Detrás se ve cómo queda todo pelado, dejando solamente ramas y palos pelados como si hubiese pasado un incendio. Y al atardecer se amo[nto]nan como las abejas, trepadas y dándose calor unas a las otras, para pasar la noche y reiniciar la marcha bien temprano al siguiente día.

Otro fenómeno que recuerdo: Los tremendos huracanes en la P[rovin]cia de Córdoba. Cada vez que venía tormenta, primero aparecían los alguaciles en grandes cantidades; luego detrás de ellos, fuertes vientos, a veces huracanados, levantando nubarrones enormes de tierra [y] polvo, de tal modo que en pleno día [se] oscurecía como si fuese de noche, arrasando con todo [...]. Una vez pasado esto, comenzaba una fuerte lluvia, y aun acompañada de tremendas descargas eléctricas y grandes piedras. Después de haber pasado todo esto, lo que quedaba eran los lamentos, es decir: árboles arrancado de cuajo, casas sin techo, postes rotos, y según en qué época, dejaban los trigales [...], a punto de la cosecha, [...] enterrados como si fuesen puestos con el puño, unidos.


Tatú
Dibujo de un tato o tatú realizado por Tato Lencina
[Mi sobrenombre]

Tato - Tatú - Armadillo - Peludo - Pichi - Quirquincho: Los hay de grasa amarilla y blanca. Con sus cascarones se hacen los charangos. Tienen por costumbre, por lo general, hacer sus cuevas casi siempre en las barrancas o terrenos elevados. Su alimento más apropiado son las raíces o carne de los animales muertos. Cuando lo quieren atrapar, huye. Es indefenso, sólo atina a meterse en alguna cueva, y si así lo logra, es muy difícil sacarlo, porque se traba con su cabeza, las uñas, o su cascarón. [A] este animal le gusta andar más de noche que de día. Es conocido en el campo cuando y por dónde anda por el grito de las lechuzas.