Historia de la Iglesia Mormona en La Plata - Meta María Biébersdorf de Párraga
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María Párraga

Familia Biebersdorf
Año 1925, primer grupo de miembros alemanes y misioneros norteamericanos. Meta María Biebersdorf es la niña con el vestido oscuro, en la fila inferior. Ver descripción detallada de la foto.



19 de marzo de 1954. Juan Carlos Párraga y María Biébersdorf.


Conferencia de área, año 1979, Estadio Luna Park, Capital Federal. Abelardo Párraga, Darío Párraga, María Biébersdorf de Párraga, Jorge Párraga, Teresita Cortés, Juan Carlos Párraga, Claudio Lencina, Norberto Lencina, Edith Biébersdorf de Lencina, Jorge Vaio, Cristina Párraga.

María Meta Biébersdorf de Párraga y Edith Biébersdorf de Lencina

META MARÍA BIÉBERSDORF DE PÁRRAGA
(1922-2002)


El 7 de diciembre de 2002 falleció en la ciudad de La Plata Meta María Biébersdorf de Párraga, una de las pioneras de la Iglesia Mormona en Argentina. Amigos y familiares de María pueden enviarme recuerdos, experiencias, y fotografías para agregar a esta pequeña página de homenaje.

[Fotos de la Familia Párraga]

[Sobre la Familia Biébersdorf]



Relato autobiográfico preparado por María el 15 de diciembre de 1985

Mi nombre es Meta María Biébersdorf [de Párraga]. Nací el 26 de febrero de 1922 en Wilkassen, Lötzen, Prusia Oriental. Mis padres, Ernst Biébersdorf y Marie Cziesla, y yo llegamos a la Argentina en marzo de 1923 (yo contaba con un año y un mes). El primer lugar donde vivimos fue la Isla Maciel (Dock Sud). Mi padre trabajaba en una empresa constructora en Capital Federal, con el oficio de albañil. Allí conoció a dos compañeros suyos: Wilhelm Friedrichs y Emil Hoppe, los cuales ya eran miembros de la Iglesia en su lugar de origen, Alemania. Ellos, imbuidos del espíritu misional, le predicaron el evangelio [a mi padre] y le presentaron el Libro de Mormón. él lo leyó en poco tiempo y con entusiasmo, y quedó convencido de su veracidad. [Mi padre] me relataba que cuando vio la estampa del Ángel Moroni, recordó una experiencia espiritual que su madre le había contado acerca de un ángel que la había protegido. Él trasmitió estas buenas nuevas a su hermana, Anna Kullik y su familia: su esposo Jacob Kullik, su hija Herta, y sus otros dos hijos.

Todos estaban interesados en unirse a la Iglesia de Jesucristo, pero ésta no estaba establecida en la Argentina. Fue entonces que los hermanos Friedrichs y Hoppe escribieron a la Primera Presidencia solicitando que se enviaran autoridades para abrir la predicación del evangelio.

Los primeros misioneros llegaron el 6 de diciembre de 1925: [los] Élderes Melvin [J.] Ballard, Rulon [S.] Wells, [y] Rey L. Pratt (nieto de Parley P. Pratt). Se celebra el primer servicio bautismal el día 12 de diciembre, en el cual se bautizaron mis padres, días antes de la dedicación de las Tierras Sudamericanas para la predicación del evangelio, hecho que ocurrió el día 25 de diciembre de 1925 en la Capital Federal, en el Parque Tres de Febrero (Palermo). Ese mismo día 12, fui bendecida por el Élder Ballard, a los tres años y diez meses.

Las primeras reuniones se realizaron en idioma alemán, en calle Rivadavia 1968.

En el año 1931, el día 11 de octubre, fui bautizada en el Río de La Plata. Después del año 1935 comenzamos a asistir a las reuniones sacramentales de la Rama de Quilmes. Poco después la Escuela Dominical de Menores y la Primaria se realizaban en nuestra casa de Lanús (Deheza 1570, hoy 1360, entre Pringles y Guido), supervisadas por los misioneros de la Rama de Quilmes, con el objeto de hacer la obra proselitista. Mis hermanas Edith y Érica y yo fuimos llamadas como maestras. En una ocasión, en el año 1938, tuvimos la bendición de contar con la presencia del Presidente [W. Ernest] Young y su esposa, despidiéndose de nosotros porque ya terminaba su primera misión. Ellos eran muy queridos por los Santos; eran muy amables, sencillos y cálidos.

Mientras asistíamos a la Rama de Quilmes, mi padre, Ernst Biébersdorf, fue llamado como presidente de rama. Yo lo ayudaba a llevar los registros financieros.

En aquella Rama tuve la oportunidad de servir como presidenta de la Sociedad de Socorro y maestra de la Mutual.

Algunas actividades de la Mutual las realizábamos conjuntamente con los jóvenes de la Rama de La Plata. En ellas conocí a Juan Carlos Párraga, y el 19 de marzo de 1949 bendijo nuestra boda el Presidente de la Misión, Pte. Young, en la Rama de Quilmes.

Fui testigo del cumplimiento de la profecía del élder Ballard, dicha antes de partir en 1926: La obra creció lentamente al principio, pero hoy es grande y fuerte como un roble. En la manzana siguiente a nuestra vieja casa en Lanús, donde sembramos aquellas semillas con los niños, pronto se inaugurará una hermosa capilla. Y hoy, contemplando a los 160 hermanos que asisten a las reuniones sacramentales de mi Rama de Villa Elvira, Estaca de La Plata, no puedo dejar de maravillarme del progreso de la obra y de pensar que ni mis padres, ni mis tíos, ni aquellos hermanos que asistían a las primeras reuniones lo deben haber invaginado jamás; no sé si ellos supieron realmente alguna vez los valiosos instrumentos que fueron en las manos del Señor para el establecimiento de su obra aquí en esta bendita tierra.