Historia de la Iglesia Mormona en La Plata - Juan Carlos Párraga
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JUAN CARLOS PÁRRAGA

[Fotos de la Familia Párraga]

JuanCarlos Párraga Entrevista realizada por Jorge Párraga en El Carmen el 21 de mayo de 1989. Jorge Párraga ha tenido la gentileza de facilitarme una copia de esta parte de la entrevista y de un borrador de transcripción. Yo aquí condenso mi propia transcripción, aunque a veces he utilizado la de Jorge como punto de referencia. Me he tomado la libertad de reordenar frases, agregar e interpretar palabras, etc. Las notas al pie de página también son de mi autoría. El final de la transcripción es algo abrupto, así terminaba mi copia de la cinta.


Mi amistad con Juancito Ureta

A fin de este año va a hacer 49 años que me bauticé, en el año 1939. Había conocido la Iglesia un año antes, porque estuve un tiempo como investigador. La ocasión en que conocí la Iglesia fue por demás interesante. Yo era muy amigo de la familia Ureta, que eran unos vecinos nuestros. Yo en ese tiempo vivía en la calle 8, 48 y 49. Allí conocí a la familia Ureta, cuya hermana vivía en la misma casa con nosotros. Ellos tenían una zapatería a una cuadra y media de casa, en la calle 8, 50 y 51. Mi amigo Juancito Ureta me había hecho una conversación acerca de unos muchachos que habían venido de Norteamérica, que hacían reuniones y se juntaban para hacer juegos, etc. No había nada como si fuera hoy la Iglesia.


Máximo Corte

Juancito Ureta me mencionó que estaban preparando una obra o algo así. Y le dije: "Bueno, vamos a visitarlos, vamos a ver cómo es eso". Efectivamente, estaban preparando una obra para presentar en un torneo de variedades en Buenos Aires. En ese tiempo se reunían en la calle 67 y 22, en una pequeña casa de familia. Yo llegué ahí con Juancito y nos encontramos con cuatro o cinco muchachos que estaban ensayando. Entre ellos, una persona muy simpática que se llamaba Mito, Máximo Corte. Mito nos preguntó si queríamos participar, y nosotros le dijimos que no, porque no sabíamos de qué se trataba. Mito nos explicó: "Estamos haciendo una obrita cómica para este fin", etc.

--Pero no hay papeles para nosotros, ¿cómo nos vamos a meter?

--Sí, sí los hay. Si ustedes quieren entrar, yo les hago un papel.


"Paturuzú en busca del cielo"

Mito nos dio un papel en la obra, parece que la obra la había creado él. Se trataba de personajes cómicos, famosos, conocidos, de las revistas de historietas. La obra se llamaba "Paturuzú en busca del cielo" y estaban representados Paturuzú, Don Fermín Fierro, Clarisa (la esposa de Don Fermín), y otros personajes que no recuerdo, pero también estaba representado el Diablo1. También estaba Upa, que lo hacía una persona que en ese tiempo era una amigo de esta gente: Mangano. Estaban los Salvioli también en el asunto. Pero yo en ese momento no sabía quién era quién. Los conocí recién en ese momento.

Nos invitaron a participar. Y para mí se creó un papel que se llamaba Vigilante del Cielo. Entonces me dieron una flor de chapa de cartón plateada y la gorra de guarda, porque en ese tiempo yo trabajaba en la Línea 5 como guarda. Juancito Ureta también era guarda de la Línea 5.

Entonces hicimos nuestros papeles. Yo tenía que controlar la entrada al cielo. Y había un chiste, todo era una historieta donde se presentaban las posibilidades de entrar al cielo. Entonces viene Paturuzú, representado por Tato Lencina, que quería entrar al cielo. A Tato yo ya lo conocía, porque él también era amigo de los Ureta. El que estaba cuidando la entrada (no me acuerdo quién era en ese momento) le pregunta si conocía y practicaba lo que hacían los mormones en la tierra. Si no, no podía entrar al cielo. Entonces Paturuzú le dice: "No, ché, no conozco. No sé quiénes son esa gente". Para entrar se necesitaban ciertas cosas. Toto Ureta, el hermano de Juancito, hacía el papel de San Pedro. Y yo, como vigilante, tenía que cuidar el camino del cielo. Se produce un encontronazo entre el Demonio, que quería evitar que la gente fuera al cielo, San Pedro, que estaba cuidando [la entrada], y entre todos se armó un batahola que se cayó el telón y todo. Fue bastante risible. La gente pensó que todo estaba preparado para reírse así, y ganamos la copa de variedades.


La capilla de Liniers

El programa se hizo en Liniers, en la calle Toneleros y Cañada de Gómez. Allí fue donde se tuvo la primera capilla del país. Antes habían ocupado otros lugares, pero esta fue la primera capilla construida ex-profeso para ese fin. Era un salón, era una casa que un hermano (no recuerdo bien el nombre en este momento2) había cedido para que la Iglesia construyera este salón, en la calle Toneleros y Cañada de Gómez.


Una invitación rechazada

Ganamos. Y se produjo algo interesante, porque cuando regresamos en tren de Liniers, todo el grupo de La Plata veníamos eufóricos, por demás contentos. Y veníamos celebrando que habíamos ganado la copa. Para mí era un triunfo. Entonces cuando llegamos a La Plata, íbamos cruzando la calle, para la vereda de enfrente, y yo le hablé al Hno. Rodolfo Saltalamachia, que era el único miembro, el único bautizado en ese momento. Yo lo invité para "celebrar" enfrente, o sea, para tomar una cerveza. ¡Y cuando él tiene oportunidad lo menciona, incluso lo ha mencionado en conferencias!


Los misioneros de aquella época

A la semana siguiente yo mismo le dije a Juancito: "¿Por qué no vamos allá, a comentar con los muchachos?" Simplemente queríamos comentar algo lo que había pasado, de lo que nos había tocado actuar. Así que fuimos, y como a la semana siguiente se inauguraron las reuniones de Escuela Dominical. Éramos pocos. Había dos misioneros. Yo sé que había habido algunos otros misioneros antes, y alcancé a ver alguno que se fue. Pero los que estuvieron en ese momento conmigo eran Morris Nelson y Richard McBride, más conocido como El Vaquero. Era un hermano de más edad y era un vaquero. Y según me dijeron más tarde era un hermano que fue divorciado. Siempre me acuerdo de ellos dos porque fueron los primeros que me dieron las instrucciones con respecto a la Iglesia.


Desafío bautismal

Con el Hno. Nelson, pasó algo muy interesante. Cuando se iba ya para su casa, yo lo acompañé hasta Buenos Aires. Yo no era miembro todavía. Él me había preguntado más de una vez por qué no me bautizaba. Pero yo no quería contradecir a mi madre, porque nunca habíamos tenido ni un sí ni un no.

Aunque en realidad ella nunca me había dicho que no, ni yo le había preguntado, a mí me parecía que era ir contra la voluntad de ella. Pero con el Hno. Nelson fue la primera conversación profunda con respecto a la religión. En el viaje a Buenos Aires me hizo una pregunta: "¿qué opina de los diezmos?" Me intrigó porque yo nunca había pensado que eso me tenía que llegar a mí. Había oído de eso como de tantas cosas, pero le dije lo que pensaba. Le dije que para mí era posiblemente una de las cosas más lógicas, que los miembros tuvieran que contribuir para que fuera sostenida su Iglesia.

Hubo cambio de misioneros, yo me fui acostumbrando, he visto tantos cambios de misioneros que no te puedo relatar ahora. Estando de misionero el Hno. [Robert Thorpe] Standing, él me hizo un desafío, me dijo que "el hombre era el capitán de su destino". Según él, ese era el pensamiento de un prócer. De esa manera yo me decidí a consultar con mis padres, con mi madre principalmente. Ella me dijo que no tenía inconveniente en que yo me bautizara, sólo me pidió que nunca tratara de convencerla a ella. Ella fue siempre muy afectuosa con los misioneros, siempre los apreció mucho.

Una vez los misioneros, que eran los líderes de la Rama, me pidieron que dirigiera una reunión, y yo la dirigí. Una vez me pidieron que hablara, y yo hablé. ¡Pero todavía no era miembro!


Mi bautismo

El 10 de noviembre fue fijado como fecha para nuestros bautismos, que fueron los primeros bautismos que hubo después del Hno. Saltalamachia. Estaba la familia Salvioli, María y Rolf (Hugo se bautizó después). Hubo otros bautismos, la familia Gaite, de la familia Lencina también hubo alguno. Se me hace un poco de confusión en este momento, quién fue primero y quién fue después. Sobre esto más memoria la tiene Tato Lencina, él te puede rectificar o ratificar lo que yo te digo.

El bautismo de Tato fue posterior. No sé si él estuvo en la primera tanda de bautismos, pero estaba con nosotros. Tato siempre estaba sacando fotos. Y cuando nosotros íbamos a una sesión de bautismos, en realidad hacíamos un pic-nic. Pero esa mañana no estaba para pic-nic, porque era un día frío. Mi mamá decía que estábamos locos, que nos íbamos a resfriar. Fuimos en un camión y cuando llegamos en Punta Lara, teníamos miedo de meternos en el agua. No era cualquier cosa, era frío. Pero cuando nos metimos en el agua... dicen que es una cosa común, que en el invierno el agua está caliente. Yo experimenté que el agua estaba caliente. Así que tuvimos un bautismo sin novedad en ese sentido.

Creo que en ese entonces todavía trabajaba en la empresa de ómnibus. Estaba en Hno. Standing. Samuel Borén era un miembro de la Argentina que estaba trabajando acá en La Plata, como empleado en el Ministerio de Hacienda. Él era una especie de misionero local que dedicaba todo su tiempo libre a la obra. Y pienso que él estaba entre lo primeros misioneros también.


El equipo de básketbol

Al principio el progreso fue muy lento. Hoy salimos a la calle y es raro que no nos encontremos con algún miembro de la Iglesia. Pero en aquel tiempo lo raro era encontrarse con un miembro. ¡Si éramos "cuatro locos", como decíamos! Y la gente nos tomaba por locos. Yo acompañé a los misioneros en algunas visitas. También me acuerdo cuando venían los misioneros jugando al básquet, porque tenían en aquel tiempo un conjunto de básquet. Con hermanos muy buenos, muy conocidos dentro de la gente que practicaba ese deporte, como ser los Hnos. Larsen, Dorianton, el mismo Samuel Borén, Dana, etc3. Otros integrantes del conjunto no recuerdo, pero sé que hicieron una campaña muy buena dentro de la Federación Argentina de Básquet. Estaban en contacto con equipos locales. Y los conocí como jugadores cuando vinieron a jugar con el Club Gimnasia y Esgrima. Siempre ganaban ellos, eran algo grandioso. Había mucha diferencia entre ellos y los jugadores locales. En una revista de aquel tiempo salió un comentario que decía "Old Yorrians y los Mormones, dos líneas paralelas." El conjunto Old Yorrians era el conjunto de rugby, un equipo muy acreditado. Allí los comparaba a los mormones con ellos.


Dónde encontrar una chica

Yo estuve un tiempo trabajando en Buenos Aires. La Iglesia había tenido la idea de organizar un almacén para los miembros de la Iglesia, que se llamaba "Provisión Deseret". Se organizó y estuvo a dos cuadras de la capilla, por la calle Cañada de Gómez. Estábamos muchas veces con los hermanos de Buenos Aires, estábamos en la cancha del Club "Los Mormones", que teníamos cerca de allí. Y me acuerdo bien que entre Pereyra (un miembro de Liniers), los Borén y otros, siempre hablaban de chicas. ¡Éramos tan pocos que estábamos buscando dónde encontrar una chica! Entonces dijeron que en Quilmes había. Yo nunca pensé, pero una vez con el Hno. [Tato] Lencina estábamos trabajando en Quilmes, él en su oficio de pintor de autos, y yo en una compañía industrial de telas plásticas.

La Rama de Quilmes abarcaba hasta Lanús, porque no había otras ramas, no había otros lugares donde se reunieran, y entonces a Quilmes venía la familia Biebersdorf. Creo que Ernesto Biebersdorf era el presidente de rama, y venían con él las hijas. Entonces yo me quedé con una [María] y Tato con otra [Edith]. Primero íbamos a visitar a la familia Biebersdorf como hermanos, ¡pero después quedamos clavados para toda la vida!


Cementerios y romances

María y yo anduvimos como amigos-novios por mucho tiempo. Primero salíamos como amigos, porque costaba "romper el cordón umbilical" y no nos podíamos desprender de la palabra "amigos". En los primeros tiempos ni siquiera nos tuteábamos. Ya éramos novios y todavía nos tratábamos de usted. Es decir, nos tratábamos de "hermanos". Cuando terminábamos las reuniones en Quilmes yo acompañaba a María hasta Lanús. Me acuerdo que hacíamos un cambio de vehículos en el cementerio de Lanús, allí tomábamos un micro que nos llevaba hasta su casa. Y una de esas veces no tuve más remedio que hablar, y hablé. Frente al cementerio.

Y es un caso interesante. El cementerio en la familia tiene su importancia. Porque mi padre le habló a mi madre en un pic-nic que en aquellos tiempos se hacían en los cementerios el Día de los Muertos. Sé que fue en el cementerio de La Plata, aunque no en cuál tumba. ¡No sé la culpa de qué finado sería, pero sé que fue en el cementerio! Allí mis padres se conocieron. ¡Y mi papá no sé cómo habrá hecho, porque era muy corto, era más corto que yo!

No sé cómo habrá sido, pero creo que en otras ocasiones se hablaban por los fondos de dos casas contiguas. Al revés de mucha gente que se hacía los programas en el zaguán, ellos los hacían en el fondo, de un terreno al otro. Se conversaban por allí, divididos por una pared o un alambrado.



1. Tato Lencina tiene registrado el acontecimiento en su álbum, con una foto tomada el día que ganaron la copa. El papel de Diablo probablemente era representado por Rodolfo Saltalamachia. Ver los comentarios de Rodolfo Saltalamacchia. Saltalamachia dice que ganaron una copa y menciona a Blanca de Falchi, que es una de las personas que aparecen en la foto del Hno. Tato Lencina. (Volver)

2. Se refiere a Luigi y Marianatonia Notaro, que cedieron la propiedad por escritura el 15 de noviembre de 1931. Ver From Acorn to Oak Tree, p. 60. (Volver)

3. La mención de Larson se refiere a Rolf Lamport Larson (misionero durante 1937-1939). Isaac Dwight Dana sirvió entre 1938 y 1940. No sé quién es Dorianton, no hubo ningún misionero con ese nombre en esa época. Tal vez haya querido decir "[Dale Allen] Bergeson", quien inició el básketball junto con Larson. Ver From Acorn to Oak Tree, p. 146. (Volver)